30.4.09

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La carrera.
El tiempo y yo nos hemos reconciliado.
Estaba tan harta de escuchar hablar de èl, que es sabio, que es un buen consejero, que es perfecto y màs si se trata del tiempo de Dios; que el tiempo desarrolla la vida misma y que no hay màs que esperar su decisión.
Me le revelè algunas veces, las mismas que hizo darme dolores de cabeza y eso me provocaba aún más coraje e ilusamente hacer mi voluntad.
Aprendì que hacer berrinches no deja nada bueno eh.

Llegó a ser tanto el hartazgo que un buen día le declarè una guerrita, a ver què podía màs: sus calzones o los míos, lo que èl decidiera o lo que yo querìa para mí ya, ahora mismo, en éste instante.
Y emprendimos carrera, subimos cuestas, curvas, el camino era feo y aun seguimos, muy cerca uno del otro, llegamos hasta el màs espeso de los fangos,siempre le llevè ventaja según yo hasta que vì que se descuidò y encontrè un atajo; como me reì del tiempo,estúpidamente creì que la meta era mìa.
Lleguè, crucè la línea. Le había ganado la batalla!. Disfrutè mi victoria por un instante, muy corto.
Y después? Què? No hubo recompensa.

Me sentí muy sola sin siquiera tener al tiempo enfrente para decirle: Idiota! Te ganè!, al final tuve que esperar a que “el perdedor” decidiera llegar donde yo lo esperaba.
Tuve que bajar a encontrarlo, mi soberbia querìa restregarle en la nariz que la justa había sido ganada por mi y en ese momento reaccionè.
Quièn hizo un doble esfuerzo? Quièn salió ganando?
Nunca le ganaré al tiempo, èl sabe cuàndo y en què condiciones tendrè lo que quiero y si lo merezco o no.
Mi trabajo únicamente es actuar con tenacidad.
y aprender a esperar.

Ahora mismo me está poniendo una prueba sumamente difícil, están probando mi temple, mi paciencia y mi orgullo.Hoy por hoy no sé que hacer, sobre todo con mi orgullo y tengo mucho miedo.Necesito mucha inspiración.Calma. Tiempo.
Es por eso que mejor, éste y yo nos hicimos amigos, para llevar la fiesta en paz y pedirle ayuda de vez en cuando, como la que ahora necesito.

28.4.09

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No hay palabras más sinceras que aquellas que salen del corazón.
Ya es hora de que las entiendas.
Al menos, las leas.